LLiga 2022 – Ronda 9 Torreblanca A

Crónica de Alejandro Darias Mateos

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LLIGA CATALANA 2022. RONDA 9

GAVÀ 2 – TORREBLANCA 6

¡UN ASCENSO POR UNOS ESCASÍSIMOS 0,25 PUNTOS DE DESEMPATE!

No me gusta demasiado la sensación de ir a un match de ajedrez teniendo que conseguir un resultado a la carta. En este caso, era un mínimo de 6 puntos de las 8 partidas para hacer jugar la estadística muy a nuestro favor, contra un equipo ya descendido que aún no había ganado un match. Los cálculos conjuntos de algunos integrantes del equipo (unos con papel, otros con Excel, otro no se sabe cómo) eran tajantes. 27 combinaciones de resultados, multiplicadas por 8 tanteos distintos (desde el 3,5 a 4,5 hasta el 0 a 😎 daban 216 permutaciones, una locura. El 0 a 8 y el 0,5 a 7,5, utópicos, nos daban el ascenso directo pasase lo que pasase en los otros encuentros. El 1 a 7 solamente fallaba en 1 de las 27 combinaciones, que dependían de la sorpresa del Ateneu Barcelonés frente al Peona i Peó C y victorias del Catalunya B y Sant Boi B, resultados bastante lógicos. El 1,5 a 6,5 aumentaba a 2 de 27 las posibilidades y finalmente, el 2 a 6, a cuatro permutaciones negativas.

El problema es que estas permutaciones eran muy probables, más que los empates entre equipos. Para resumir, importante que no pinchase sobre todo el Peona i Peó C contra el Ateneu Barcelonés, para eliminar las 4 combinaciones negativas. Por otra parte, en los 7 matches anteriores el Gavà, nuestro rival, había conseguido hacer más de 2 puntos contra 3 equipos (alguno de ellos de entidad como el Sant Boi B), así que la tarea iba a ser muy dura. Por todo este análisis conjunto, se colocó el campamento base en los 6 puntos por dos razones: evitar poner objetivos poco realistas que estresasen a los jugadores (pocas veces se consiguen 7 puntos, ya no digamos 8, yo recuerdo solamente 2 veces de 150 encuentros haberlo vivido) y también simplificar el sistema. Está bien saber qué es lo que ocurre en cada combinación, pero bien es cierto que durante el match no nos es posible tener noticias de otros encuentros que se disputan en otra población. Por tanto, 6 puntos y si no es suficiente por los resultados de terceros, a apechugar, pero no volverse loco y acabar perdiendo puntos enteros por arriesgar más de la cuenta.

La totalidad de nuestro equipo se plantaba media hora antes del inicio del match en el centro de Gavà, cuando aún estaban poniendo las calles. Eso indica claramente lo que se iba a disputar, otro encuentro histórico en 7 años de existencia del Torreblanca. A espaldas del joven club, fundado en 2014, tres ascensos del primer equipo (2015,2016 y 2018) y uno del segundo equipo en la Liga interrumpida en la octava ronda por el Covid19. ¿Habría un quinto? Ni un segundo de tiempo se quería regalar, ni de la media hora previa al inicio del match. Silencio total al poner los relojes en marcha y punto tempranero de Julià, que con 7 de 9 certifica una subida de Elo de 17,40 que además aseguraba un tanto capital porque en los dos primeros tableros podía forjarse la diferencia entre conseguir el campamento base de 6 puntos o quedarse a medio camino, ya que las fuerzas del Gavà y las nuestras estaban equilibradas por arriba, mientras que por abajo los nuestros tenían bastante más Elo.

Siguieron dos tablas casi seguidas de Daniel Montoya y del pichichi Jorge Muñoz, que con 7,5 de 9 suma la nada desdeñable cantidad de 50,60 puntos de Elo. Según declaró, pidió tablas porque se veía peor y era la primera vez que ofrecía el empate, ¡así que desconocía cómo hacerlo! Curiosamente el tablero de Jorge era el único que tenía piezas de madera de las buenas y hasta dos damas de repuesto, una para cada color. ¿Por si había coronación con damas en el tablero? A mí eso no me ha pasado en casi 20 años de competición, y eso son muchas partidas. Y en la práctica magistral, sólo me viene a la cabeza una partida de Fischer contra Petrossian en Curaçao 1962, ese Torneo de Candidatos en donde el genial norteamericano lió una gorda acusando (con bastante razón) a los rusos de “jugar en equipo”.

Manel Santolaria vencía en el último tablero tras llevar una posición favorable desde la apertura (37,40 puntitos de Elo más), lo que colocaba el 1 a 3 y con apenas un punto de margen en 4 partidas para llegar al campamento base. Es decir, se podía hacer un +3=0-1 o un +2=2-0 a partir de entonces, pero nada más. El 1 a 4 fue certificado por Javier Luengo (29,60 puntitos de Elo más), que conseguía evadir un medio juego igualado sin casi piezas menores, pero toda la artillería pesada complicando tácticamente y llegando a un final con dos peones de más.

La siguiente partida en finalizar fue la mía. Tuve que ceder la pareja de alfiles en el mediojuego a causa de una estrategia mejorable (imitar un esquema de Vasily Smyslov de forma improvisada no es suficiente si no lo has preparado bien), decidí durante muchas jugadas mantener un compás de espera y no hacer rupturas. Mi contrincante entonces, tras estar reagrupando piezas constantemente, se decidió a romper, pero por un lado que no era tan ofensivo. Conseguí un peón pasado a cambio de ceder una garita en d3 en constante vigilancia. Pero entonces, palidecí porque vi un movimiento de peón a h5 que me colocaba el enroque patas arriba y en posible situación de mate o pérdida de material. Hice una jugada de dama amenazando su caballo en c5 (el que vigilaba la garita de d3) para ganar tiempo, y ante mi sorpresa, mi rival no reubicó el jamelgo y movió el rey a h7. Me comí el caballo y mi contrincante, jugándoselo todo, empezó a meter una avalancha de peones para fulminar mi enroque. Empecé a comer peoncitos del ala de dama pensando en devolver la pieza comida a cambio de salvar el temporal y entrar en un final con material decisivo a mi favor. Y en uno de esos truquitos de posición abierta, cuando aún tocaba sudar largo rato, logré clavar la dama rival con una torre en h1, precisamente por la jugada rara profiláctica de mover el rey negro a la columna h. Punto entero, tal vez poco merecido, pero 1 a 5.

Lo más positivo es que no perdí esta vez la compostura como en la semana anterior en un lío táctico, aunque estaba con 8 minutos restantes por 20 de mi rival. Necesitábamos un punto más para el campamento base y, más tranquilo, vi que Aymerich en una posición de piezas mayores y peones estaba porfiando y que Padrós tenía final de torres con peón de menos. Nada seguro. Me retiré a varios metros a sentarme en una silla para no agobiar.

Pasaron bastantes minutos (o me parecieron largos) y Montoya se llegó a mi puesto y me dijo, “1 a 6”. Me incorporé y en efecto, un ataque de mate estaba sobre el tablero a nuestro favor. No me preguntéis cómo. Campamento base alcanzado y lo que viniese en la partida de Padrós sería ya propina para cubrir algunos resultados de terceros menos probables. Nuestro Tahl no pudo evitar que en un final de torres con enano de desventaja el peón h del rival subiese como una moto, y tuvo que rendirse. 2 a 6: el resultado casi pedido a la carta durante toda la semana. Los culers del equipo, horas después, podrían aludir también a alineación de astros por la derrota estrepitosa por 0 a 4 del Real Madrid que recordaba otro 2 a 6 glorioso para ellos, penoso para los madridistas.Lo mejor vino durante la tarde, en la típica jornada de transistores, materializados por continuos refrescos de la clasificación de nuestro grupo de competición en la página web de la Federació Catalana d’Escacs.

A las 14:00 el presi David Páez nos comunicó que el Peona i Peó C había ganado al Ateneu Barcelonés, lo que nos daba el ascenso en las 9 combinaciones de resultados de terceros posibles, hiciesen lo que hiciesen Catalunya B, Ideal Clavé, Agustí B y Sant Boi B entre ellos. Se empezó a descorchar el champán a distancia con cautela porque no era un resultado oficial, sino un adelanto informativo del Peona i Peó a nuestro presidente. Mientras tanto, se hacía oficial en la web de la FCdE que el Sant Boi B había ganado al Agustí B y el Catalunya B había hecho lo propio con el Ideal Clavé, resultados también lógicos. Si con estos resultados lógicos el Peona i Peó C hubiese empatado o perdido, el ascenso hubiese sido para el Tres Peons C por los caprichos del Sonnenborg-Berg.

De hecho, ¡solamente 0,25 puntitos de ese sistema de desempate (la más mínima expresión, el milímetro ajedrecístico), nos separaron de los de Ros d’Olano! Y pasadas las 17:00 de la tarde, por fin se confirmó oficialmente nuestro ascenso con la publicación del resultado del Peona y Peó C contra el Ateneu Barcelonés en la web de la FCdE. Recuerdo que en 2011 también ascendí con el Ideal Clavé B a Preferente con un empate a 4 en Badalona que nos quitó un montón de opciones, de hecho, nos fuimos en esa ocasión bastante cabreados a casa.

Y la felicidad inesperada vino con un rosario de sorpresas y carambolas de resultados de terceros que, en aquella jornada de transistores, nos colocó en Preferente contra todo pronóstico. Hoy, con el Torreblanca, sí que partíamos bien posicionados en la pole-position con el campamento base de 6 puntos, pero desde luego, fiel a nuestra tradición, hemos ascendido por mínimos detalles, algo que empieza a ser idiosincrasia del club de Sant Josep de Hospitalet de Llobregat. ¡¡0,25 puntos de Sonennborg-Berg a nuestro favor!! Ni siquiera somos capaces de averiguar qué tablas o victoria decisiva provocaron eso. Solamente tenemos que disfrutarlo, no entenderlo.

Habrá tiempo de pensar en la Liga Catalana 2023 que disputaremos en Segunda División, en movilizaciones, en refuerzos, en objetivos y demás. Un ascenso que al empezar esta Lliga Catalana era totalmente impensable porque honestamente el objetivo era salvar la categoría, y que se empezó a dibujar a partir de la ronda 6 con la boca aún pequeña cuando todavía estábamos hablando de certificar la salvación y eliminar mil carambolas, y que se forjó definitivamente en las tres últimas jornadas. 7 años de andadura, 13 participaciones en la Lliga Catalana, 6 ascensos de categoría. Sí, 6, porque nuestro equipo B también subió a Primera Provincial de Barcelona. Casi un 50% de efectividad histórico.

A disfrutar del momento. Y, por supuesto, felicitar a los grandes rivales que hemos tenido y que merecían ascender tanto como nosotros como el Tres Peons C, Peona i Peó C, Sant Boi B o incluso Catalunya B, porque ha habido mucha igualdad durante toda la Lliga Catalana y han sido detalles los que han marcado la diferencia.

Felicitaciones a mi exequipo el Ideal Clavé por haberse salvado también. Y ánimos al Ateneu Barcelonés, al Agustí y al Gavà por el descenso, seguro que las alegrías llamarán a sus puertas pronto.

LLIGA CATALANA PREFERENT CLASIFICACION FINAL

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